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NICARAGUA | A ORTEGA LE GANAMOS DICIENDO UNIDOS: SI A NICARAGUA, CRISTIANA CHAMORRO

Noticiero Demócrata Cristiano |

A Ortega le ganamos diciendo unidos: Sí a Nicaragua. Esa es la demanda del pueblo y la apoyo totalmente. Agradezco todas las expresiones de confianza a mi persona, al haber dicho Sí a Nicaragua, en respuesta a varios periodistas que me preguntaron si aceptaría una candidatura presidencial. Desde ese día se ha especulado sobre mis motivaciones para servir según las necesidades del consenso y ganar en las próximas elecciones, después de catorce años de gobierno de Daniel Ortega.

Quiero aclarar que mi disposición nació desde mi condición de mujer independiente, sin otro compromiso más que el bien común de Nicaragua. Lo expresé al margen de los sectores políticos, económicos o sectoriales. Lo hice sin preguntarme cuánta aprobación tengo de uno u otro sector, ni cuánto de imagen positiva o negativa me dan las encuestas de opinión. Mi pregunta fue: ¿qué puedo hacer yo para que en Nicaragua tengamos libertad y oportunidades económicas y sociales para todos?

Simplemente me encomendé a Dios, convencida de que esta es nuestra tercera oportunidad de instaurar la democracia y asegurarnos que nunca más regresen gobiernos con pretensiones dinásticas o dictatoriales. Recordé entonces la parábola de los talentos (Mt 25: 14-30) que nos invita a una introspección de nosotros mismos, definir qué temas nos interesan, y preguntarnos en qué actividades podemos contribuir más con el prójimo en mente. Lo que no es bueno, dice la palabra de Dios, es guardarse para uno mismo las capacidades que recibimos.

Esta reflexión me hizo retroceder a mi infancia y también recordar una lección de mi padre, Pedro Joaquín Chamorro C., cuando desde la cárcel nos envió una carta que decía: “a tus hijos diles que mi patria son ellos y otros niños como ellos, por los cuales hay que sufrir y a veces hasta morir”. Hoy nos toca lograr el consenso de todas las fuerzas políticas, sociales y económicas junto a la gran mayoría de la población no organizada, para unir al país y derrotar a Ortega. Nos toca poner todo nuestro potencial al servicio del pueblo, impulsando procesos inclusivos y positivos que logren unidad nacional.

En mi caso, lo hago teniendo el ejemplo de hija de una mujer, Violeta B. de Chamorro, que con valentía no dudó en decirle Sí a Nicaragua, en el momento que más se necesitaba de ella para lograr la unidad de la oposición.

Es un paso que doy pensando en miles de madres que solo quieren lo mejor para el futuro de sus hijos e hijas. Digo Sí a Nicaragua, teniendo presente a los sectores más vulnerables que urgen de un trabajo digno y las muchas víctimas de la violencia, las Madres de Abril, que sufren la impunidad del sistema de justicia, lo mismo que sufrió mi familia luego del asesinato de mi padre.

La otra pregunta de los periodistas ha sido que si estoy dispuesta a competir con quienes han sido nominados o se han propuesto en sus organizaciones políticas y sociales. Tengo plena confianza en que dichas fuerzas de la oposición acordarán un proceso justo, incluyente de la ciudadanía que no pertenece a ningún partido, ni organización política. La libertad que aspiramos en Nicaragua requiere que esas opiniones de ciudadanos independientes sean escuchadas.

Considero que la primaria más representativa sería una encuesta confiable que incluya también a las grandes mayorías de la población. Tomar en cuenta las voces ciudadanas es un deber, no una formalidad técnica. El resultado indicaría el consenso nacional sobre los candidatos con mayores niveles de aprobación. Y tendrá que ser apoyado por toda la oposición unida porque será un mandato del pueblo que deberemos respetar todos, tanto las organizaciones políticas, económicas y sociales como por quienes, con disposición de servir, le hemos dicho Sí a Nicaragua.