VENEZUELA | CINCO PUNTOS PARA LA PAZ: MESA DE UNIDAD

Editor Noticiero DC |

Hemos tenido esta semana dos manifestaciones masivas, la de los trabajadores de la prensa y la de los estudiantes universitarios. Los problemas planteados por sus protagonistas siguen vigentes, intactos. La violencia posterior a la marcha estudiantil del 12 de febrero no puede tapar el respaldo popular que ambas protestas tuvieron y la justicia de sus reclamos. Hubo manifestaciones igualmente pacíficas en toda la geografía nacional.
Las violaciones al derecho a la información y a la libertad de expresión, como censurar temas informativos o sacar del aire a canales de noticias, en vez de ayudar a la sociedad, la perjudica.

La Unidad que repudia terminantemente la violencia y cuyos métodos de lucha son los pacíficos y constitucionales, como lo ha declarado y demostrado, y hoy lo proclama una vez más, exige, cinco puntos para la paz.
• Libertad de los detenidos.
• Desarme de los denominados colectivos, cuya organización para-militar y posesión de armamento es injustificable. Es el deber del Gobierno y de la Fuerza Armada desarmar a estos cuerpos.
• Cese a las imputaciones sin evidencia, a la acusación irresponsable de venezolanos, a la descalificación de dirigentes políticos y sociales. Basta de acusar sin pruebas a nuestros compañeros.
• Cero impunidad. La impunidad desangra al país. Las muertes y las lesiones del 12 de febrero no pueden quedar sin castigo. Sus responsables deben ser descubiertos y procesados, de un modo que merezca confianza para todos. Después de sus declaraciones, la Fiscal General de la República debería inhibirse en este caso.
• Responsabilidad en los voceros de los poderes públicos y respeto a la Fuerza Armada Nacional. Tiene la cabeza del Poder Ejecutivo el deber de explicar al país sus reiteradas referencias a un golpe de estado, porque inyectan inquietud. Que exponga con seriedad los motivos militares en los que basa tales afirmaciones y que tome las medidas para ponerles coto, como es su responsabilidad o, de lo contrario, que deje de angustiar al país y de transmitir internacionalmente inestabilidad.
Al hacer estos planteamientos, serena, responsablemente, queremos reiterar lo que declaramos el pasado 12 de febrero en la noche, reivindicamos y defendemos el derecho de los ciudadanos a protestar pacíficamente, cívicamente. El deber del Estado es garantizar la seguridad de todos en el ejercicio de sus derechos y escuchar la voz y el reclamo del pueblo.
El pueblo venezolano no tiene un solo color ni una sola preferencia política. Tiene muchos problemas, tiene muchas angustias. Creemos un clima democrático en el que tenga, también, muchas esperanzas.