PANAMA | LUIS CASTILLO: "LOS ESTULTOS DEL GOBIERNO"

Editor Noticiero DC |

Hago memoria de mis años de bachillerato en el Instituto Nacional y mis queridas clases de literatura universal, y de la obra de Erasmo de Rotterdam ‘El Elogio de la Locura’, publicado a fines de la Edad Media, época de crisis como las que vivimos actualmente, aunque hay quienes están en sueños o no quieren ver las malas verdades que nos rodean. Algunos críticos aluden que la estulticia a la cual se refirió Erasmo debe interpretarse entre otras cosas como la insensatez y la estupidez. La obra describe los males sociales de su tiempo y es una crítica a los poderes constituidos y la jerarquía religiosa de la época. De los Reyes (gobernantes) dice que son hombres ignorantes, enemigos del progreso del pueblo, dedicados a sus propios gustos, enemigos de la cultura, de la libertad y la verdad. A lo largo del libro, la locura o insensatez se hace acompañar de sus amigas entre las cuales destaca la irreflexión.

Se ha hecho común calificar el actual gobierno como ‘la locura’, a algunos les parecerá un chiste, pero si hay algo claro es que los locos y los insensatos no deben estar a cargo de las riendas de un país. No quiero hablar de las instituciones republicanas pisoteadas por este régimen y sus aliados, sino destacar que todavía queda un Tribunal Electoral cuya integridad e independencia debe ser defendida a toda costa. Comentario obligado es la muestra de coraje y valentía de los obreros de las bananeras en Changuinola y la rebelión ngäbe defendiendo su comarca. En ambos casos, el gobierno de la locura envió la insensatez y la irreflexión encarnadas en funcionarios incompetentes, contra estos humildes panameños y, se hizo uso de la más cruel represión, opacando inclusive los peores momentos de la dictadura.
Llegará el momento en mayo del 2014, que este pueblo tirará al basurero al candidato del actual gobierno. Pero lo más preocupante es la situación económica que vive el país y hago alusión a voceros autorizados que han dado alertas acerca del manejo de las finanzas públicas. Lo hago, ya que si bien es cierto que en un día de elecciones este país se quitará de encima la locura del cambio, no menos cierto es que las secuelas de los desmanes y la inconmensurable corrupción en el manejo de la hacienda pública, nos habrá de afectar por muchos años. Ya se han escuchado advertencias de que la ausencia de rendición de cuentas y las constantes crisis políticas, la mayoría de las cuales se originan en las actuaciones de altos jerarcas del propio gobiernan, generan un clima de incertidumbre que ahuyenta la inversión. Se ha expresado por los medio que el país en el periodo del 2007 al 2011 tuvo un crecimiento del orden del 36% y suficientes elogios se ha recibido, pero a la par el presupuesto del Estado ha crecido en un 76.3%. El crecimiento en el gasto público no se está financiando por recursos propios, sino a través de la emisión de títulos de deuda y de hecho la Contraloría informó que la deuda pública se incrementó en 1,184.7 millones entre el 2010 y 2011. El nivel de desempleo que reporta el gobierno, que oscila entre un 4%-5%, es una fantasía, porque desconoce la existencia de una economía informal del orden de un 15%.
Nuevamente el Ejecutivo propone un cambio en las reglas del tope fiscal, ya modificado por el ministro Vallarino en 2009, para llevar el déficit de 2% a 3% y ahora se pretende modificar una vez el tope para llevar el déficit fiscal a un 2.9% y se liquidaría parte del patrimonio nacional, imponiendo de paso un régimen de austeridad al próximo gobierno, que tendrá que enmendar los desaciertos de éste. A la larga, la realidad es que no hay suficientes recursos para cumplir con las desordenadas metas económicas del régimen y a falta de recursos, liquidaremos activos y recurriremos al endeudamiento público. No hay apego al principio de administrar la cosa pública como un buen padre de familia, de hecho, lo que se está haciendo es suprimir y modificar normas para hacer disposiciones legales como camisas a la medida de las necesidades oficialistas.
Escuché con tristeza por TV cómo una madre de El Chorrillo decía que se saltaban el almuerzo ella y sus hijos, porque lo importante era sobrevivir. Ojo, el pueblo está pasando hambre.
ABOGADO Y SUBSECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO POPULAR.