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OPINION | OSCAR ALVAREZ: EL NACIMIENTO DE LA ECONOMIA ECOLOGICA Y SOCIAL DE MERCADO

Noticiero Demócrata Cristiano |

El 23 de febrero de 1994 en Hamburgo la 5ª convención del partido aprueba las nuevas bases programáticas de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, un partido que desde sus orígenes congrega a los alemanes cristianos, tanto católicos como protestantes, y a tres corrientes de pensamiento: la socialcristiana, la liberal y la conservadora. En dicha Convención se define que «aun cuando la dictadura socialista haya llegado a su fin, no debe terminar el enfrentamiento intelectual con la ideología que sustenta». (Thesing, J. (Ed.). (1997). La Democracia Cristiana en el Siglo XXI. Buenos Aires, Argentina: Fundación Konrad Adenauer (pág. 88)).


Al mismo tiempo: «se acuerda promocionar con firmeza el Estado de derecho, libre y democrático y la Economía Ecológica y Social de Mercado» (obra citada, pág. 88). Es decir, que al concepto original se agrega ahora la dimensión ecológica del orden económico. Como se afirma en el documento «la preservación de la Creación se ha convertido en una tarea prioritaria para la humanidad. Y, agregan, sin el mantenimiento de las bases naturales de la vida es imposible un desarrollo sustentable del ser humano» (obra citada, pág. 195).


Más adelante se definen los principios y fundamentos de dicha economía. En primer lugar, se dice que la economía ecológica y social de mercado es un programa de política social y económica para todos. Luego, se afirma que su fundamento intelectual es la idea de la libertad responsable, la cual nace del concepto cristiano del ser humano y que se opone a la economía planificada socialista y a las formas económicas de tendencia liberal exentas de control.

 

Nosotros, afirman, defendemos la economía ecológica y social de mercado porque, como ningún otro orden económico, permite la realización de nuestros valores fundamentales, la libertad, la solidaridad y la justicia. Y agregan que sus bases están constituidas sobre el rendimiento y la justicia social, la competencia y la solidaridad, la responsabilidad hacia sí mismo y la seguridad social. Ella es, dicen, la que mejor conjuga la voluntad individual al rendimiento y la compensación social y establece en el marco de su ordenamiento ecológico, las condiciones para la preservación de la creación (obra citada, pág. 120).


En fin, la economía social de mercado que surge, más recientemente ,como orden alternativo al nacional socialismo de Adolfo Hitler. Después de la unificación, se afirma y se generaliza en todo el territorio alemán como alternativa a la dictadura socialista y estatista de planificación centralizada, pero agregándole la variable ecológica.


Y también aprobaron la siguiente resolución sobre democracia y economía de mercado:


Los miembros de la Internacional Demócrata Cristiana nos felicitamos por el avance indetenible de la democracia parlamentaria. El modelo de consenso occidental, que relaciona economía social de mercado y democracia, ha obtenido éxitos considerables. La combinación de libertad política y económica con solidaridad y justicia social es para nosotros el mejor camino para progresar hacia formas de sociedad cada vez más humanas.
Críticas e Interpretaciones sobre el Ordoliberalismo y la Economía Social de Mercado


Hay desde luego críticas e interpretaciones sobre el concepto. Por su parte Friedrich von Hayek, uno de los más destacados representantes de la escuela austríaca de economía, ha criticado de manera contundente la vaguedad del término social y prefiere quedarse con el concepto de economía de mercado o de libre mercado.


Algunos liberales han dicho que el concepto social puede interpretarse como sinónimo de socialismo y favorece a largo plazo una estatización o socialización gradual y lenta, pero que es seguro que termine destruyendo la economía de mercado. Otros autores han dicho que se trata de un concepto demagógico que favorece la captura de votos, porque da la idea de un balance entre mercado y Estado entre competencia y agenda social; y más recientemente, de un balance entre mercado, agenda social y ecológica.


Desde cierta izquierda se ha visto con desconfianza el concepto, porque se supone que es una forma de introducir al público la economía de mercado con una envoltura social. El Partido Socialdemócrata alemán al principio critica el concepto, y luego, al ver que rinde frutos electorales, lo adopta como parte de su programa, entendiendo que se trata de un planteamiento afín a la socialdemocracia. Por su parte, la Internacional Liberal ha utilizado el concepto de economía social de mercado en alguna de sus resoluciones del 2006.


En América Latina, algunos le han visto como una forma de estar a favor de la economía de mercado en la versión europea, que se supone es diferente a la economía libre de mercado estadounidense que también se supone que es menos social.


En Costa Rica, la Carta Social Cristiana del Partido Unidad Social Cristiana, aprobada en el Congreso Nacional de 1995, dedica un capítulo a la versión costarricense de la economía social de mercado. Allí el PUSC le propone a Costa Rica la utilización de la economía social de mercado como instrumento regulador del proceso de desarrollo económico con un enfoque más dirigista, distribucionista y planificador.


Otro punto interesante es que hay diversas formas de entender la economía social de mercado. En un sentido amplio se refiere al orden económico que existe en Alemania, pero en un sentido estricto, se trata de la política económica que se aplicó en la República Federal alemana de 1948 a 1966.


Para unos es economía de mercado con políticas sociales. Para otros es economía de mercado con distribución del ingreso o de la riqueza o con respeto al Estado de bienestar. En fin, independientemente de lo que pensaron y escribieron sus padres fundadores y precursores, hay interpretaciones para todos los gustos y desconfianzas que vienen desde uno y otro lado. Algunas versiones latinoamericanas son más dirigistas y distribucionistas, hasta el punto de confundirse prácticamente con la economía propia de los socialdemócratas clásicos.


De todos modos, según los mismos fundadores, la economía social de mercado no debe entenderse como teoría cerrada o dogma, ni debe convertirse en modelo único para los países que aspiran al desarrollo. No obstante, puede brindarnos más luces y guías que otros modelos trasnochados que demuestran su fracaso una y otra vez.


De todas maneras, una economía social de mercado, edificada en el marco de la democracia, la paz social y el respeto a los derechos humanos, es una ruta para avanzar hacia el progreso y el desarrollo, conciliando el respeto a la dignidad humana y a la libertad individual con la justicia y la solidaridad. Se podría resumir al máximo el planteamiento del humanismo económico y la economía social de mercado de la siguiente manera:

 

  • Fin, protagonista principal y destinatario: la persona humana como ser digno y libre.
  • Tipo de Estado: de leyes, constitucional, democrático, promotor y subsidiario, respetuoso de los derechos humanos y libertades fundamentales. Establece un orden de garantías individuales y garantías sociales.
  • Tipo de economía: social y ecológica de mercado, con derechos de propiedad privada y libre competencia.
  • Tipo de sociedad: con sociedad civil, comunidades, organizaciones no estatales y familias fuertes y activas.