TURQUIA | LA PENA DE MUERTE VUELVE A SER DEBATIDA EN LAS CALLES TURCAS A 12 AÑOS DE SU ABOLICION

Editor Noticiero DC |

Desde hace 17 años Turquía busca la manera de ser miembro de la Unión Europea. Lugar del que algunos, como Reino Unido, quieren salir, otros anhelan entrar.
Como país candidato que es y, a la vista de los sucesos recientes y futuros, seguirá siendo, Turquía comenzó en 2002 la senda del cumplimiento de algunos aspectos claves y de obligada implantación por parte del Consejo Europeo para acceder a la Unión, entre ellos la abolición de la pena de muerte (otros: libertad de prensa, no considerar el adulterio un delito, incremento de los derechos de la mujer). Así, ese año, el Parlamento aprobó un proyecto de ley que declaraba abolida la pena de muerte en tiempos de paz. Se aprobó con 265 votos a favor frente a 162 en contra provenientes de los diputados de la extrema derecha. Ese año el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) que actualmente lidera Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, de ideología islamista y posición de centro-derecha/derecha empezaba a destacar en medio de un fragmentado escenario político en la izquierda y la derecha, ganando las elecciones generales del 2002.

Dos años después, en 2004, Ankara (capital de Turquía) firmó en Estrasburgo el protocolo número 13 de la Convención Europea de Derechos Humanos sobre la abolición de la pena de muerte en todas las circunstancias, incluso en tiempos de guerra. Un año antes, había firmado el protocolo número 16 sobre la abolición de la pena de muerte en tiempos de paz.
En 2006 ya se habían aprobado leyes para contentar al Consejo Europeo y cumplir los parámetros políticos exigidos. Un año antes, en enero de 2005, el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) fue incluso admitido como miembro observador del Partido Popular Europeo, el partido de centro-derecha de la UE, del que en España forman parte Unió Democràtica de Catalunya (UDC) y el Partido Popular (PP).
El AKP, que no parecía que fuese un partido fundamentado en una base religiosa, tomó con el liderazgo de Erdoğan, ya convertido en Primer Ministro de Turquía, decisiones basadas en dictados religiosos: en 2007 autorizó el velo islámico en universidades y edificios públicos, atentando así contra los valores laicos que pregona el país. En 2013 Erdoğan prohibió la venta y consumo de alcohol y propuso impedir que hombres y mujeres vivieran juntos en pisos y residencias estudiantiles. "Queremos formar una juventud religiosa", declaró el Primer Ministro turco cuya creencia religiosa es el sunismo, la misma que la del 80% de la población turca (el 99% de la población turca es musulmana, de los cuales más del 80 % pertenecen a la rama sunní del islam, según el Informe internacional sobre libertad religiosa elaborado por la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de EE UU).
Este incipiente giro islamista y poco europeista de Turquía ha vuelto a levantar recelos en la Unión Europea a la hora de aceptar la entrada del país como un miembro más de la Unión. A pesar de ello llegaron a un acuerdo recientemente para que Turquía gestionara la crisis de los refugiados, que son devueltos al país en cuanto pisan suelo continental. Gestión sangrienta según Human Rights Watch y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos quienes han denunciado que Turquía asesina a los desplazados que intentan entrar en el país.
Ahora, tras el fallido golpe de Estado de una parte de los militares del país, desbaratado en gran medida por la salida masiva a las calles de ciudadanos civiles, cumpliendo con la petición de su presidente Erdoğan, Turquía vuelve a debatir en las calles sobre la pena de muerte, este vez por su restablecimiento. El pasado sábado en Turquía "quiero la pena de muerte” se convirtió incluso en trending topic en Twitter.
"En una democracia no se pueden ignorar las peticiones del pueblo", ha declarado Erdogán refiriendose a los reclamos de sus seguidores para la reintroducción de la pena capital. Sería este un paso atrás para la ansiada entrada en la Unión Europea.