CUBA | NO A CIEN AÑOS SIN LIBERTAD: OSWALDO PAYA SARDIÑAS

Editor Noticiero DC |

Los discursos en la fundación de la CELAC estaban dominados por una retórica que se repite, para proclamar, una vez más, la unidad  de América Latina y el Caribe, como una tierra de enormes potencialidades económicas  y sociales. También, una vez más, lo más resaltado al inaugurar este  proyecto de unidad  fue la afirmación antinorteamericana. Entendemos que quisieron señalar que el norte del continente no tendría la última ni la primera palabra, porque no tendría palabra alguna. ¿No sería mejor dialogar con respeto y dignidad y escuchar y ser escuchados? Llamamos la atención sobre este aspecto de la reunión porque si no fue lo más serio, al menos fue lo más ruidoso.

El penoso  escándalo de esta reunión, y no por repetido menos inmoral, es el silenciamiento de las aspiraciones de libertad y democracia del pueblo cubano todavía sometido al totalitarismo. Los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe, con su complicidad con la opresión y su falta de coraje político, han condenado a Cuba a más cincuenta años de soledad y quieren condenarla a cien años sin libertad. Se equivocan, pronto Cuba renacerá libre y como decía Martí “para fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia”. Lo haremos seguramente, sin la solidaridad de sus gobiernos, lo lograremos a pesar de su frialdad y distanciamiento y lo haremos, como todo parece indicar con esos gobiernos en contra.
Los cubanos estamos conscientes de que somos nosotros los encargados de solucionar nuestras grandes dificultades políticas y de que ningún gobierno, del norte o del sur, puede decidir el destino de este pueblo, pero denunciamos el desprecio con que los gobiernos de este continente hermano tratan a nuestro pueblo. Los cubanos tenemos derecho a los derechos como todos los latinoamericanos, como todos los americanos, como todos los seres humanos.
De Varela y Martí lo aprendimos y con nuestra historia de lucha confirmamos, que la verdadera independencia y soberanía nacional sólo son verdaderas si las personas son libres. Bolivar también lo pensaba así y Vaclav Havel lo confirma en “el poder de los sin poder”
Seremos libres y totalmente independientes y soberanos, como país y como estado. Para eso no hace falta tanto alarde y demagogia, sino construir una sociedad, como la que nosotros lograremos; de mujeres y hombres libres, de ciudadanos con todos los derechos y oportunidades, de fraternidad y justicia social.
Oswaldo José Payá Sardiñas
Movimiento Cristiano Liberación