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GUATEMALA | LA INSENSIBILIDAD DEL LIDERAZGO POLITICO GUATEMALTECO: CARLOS RAFAEL CEREZO BLANDON

Noticiero Demócrata Cristiano |

Nuestra sociedad atraviesa situaciones difíciles que requieren soluciones concretas y viables, pero más que eso, la gente necesita, tener al menos, la sensación de que las autoridades electas se preocupan por la dura realidad que están viviendo.

En este momento, lo que se percibe es un desdén absoluto hacia las personas. No solo no se ven acciones concretas en favor de la población, sino que los funcionarios no se inmutan ante las adversidades que afectan a cada ciudadano.

Vemos cómo guardan silencio ante las muertes de niños, niñas, mujeres u hombres producto de la violencia, los accidentes de tránsito (debido a negligencia e impericia), el hambre o los desastres naturales. Los columnistas y redes sociales reaccionan ante la injusticia, solo para sentir más impotencia al ver a la sociedad más sola por la escasez de “líderes políticos” en el país. El presidente, quien debería representar la unidad nacional, no se inmuta por el dolor de la gente. Los diputados, vociferan por “la pena de muerte” pero no manifiestan compasión por las personas que sufren y piden pena de muerte para un asesino, pero no para sancionar la corrupción (por ejemplo) que causa más muertes que la violencia misma.

Por eso, es fundamental retomar y recordar que uno de los elementos del “BUEN” liderazgo político es precisamente el poder conectar con la gente. Sentir empatía por las personas y lograr transmitir el sentimiento de que les importa lo que se vive en el país.

La política no es solamente el “arte de gobernar” o “lograr lo posible” y menos “administrar” el Estado. La política es el buen ejercicio del poder en favor de la POLIS (la ciudad); lo que significa que toda acción política debe estar orientada a lograr una mejor convivencia social entre las personas que conforman dicha ciudad.

Por eso es tan necesario el liderazgo humano, el liderazgo solidario, el liderazgo compasivo y reflexivo. El país requiere soluciones, pero las personas necesitan empatía, solidaridad y por qué no decirlo, amor (fraternal), de parte de sus líderes, autoridades y funcionarios. No se necesita mucho esfuerzo, basta con un mensaje de aliento o apoyo, la presencia en el lugar de una tragedia, e incluso un mensaje de “felicitación” y orgullo hacia aquell@s guatemaltec@s que ponen el nombre del país en alto, especialmente en el extranjero, por las artes, el deporte o la ciencia. La buena política es y debe ser SENBILIDAD Y SOLIDARIDAD.