NICARAGUA | SOCIALCRISTIANOS: BALANCE 2019, Y EL 2020. VOLUNTAD HUMANISTA SOCIAL CRISTIANA

Noticiero Demócrata Cristiano |




Voluntad Humanista Social Cristiana, VHSC,  que agrupa a los socialcristianos de Nicaragua integrados en la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, ACJD, se dirige al pueblo de Nicaragua, a la comunidad internacional y a las instancias de nuestros partidos hermanos de la ODCA en América Latina, y de la IDC-CDI a nivel mundial, para agradecerles la solidaridad que nos han expresado, y hacerles un balance de lo que ha vivido Nicaragua en el 2019, y las metas que proyectamos para 2020.


Lo acaecido en el 2019:
-Estamos cerrando el año 2019 con la profundización de la crisis originada por la respuesta de violencia y represión gubernamental a las protestas estudiantiles y populares iniciadas en abril de 2018, lo que ha dejado dolorosos saldos humanos.
-El gobierno durante estos 20 meses se ha negado persistentemente a buscar una solución consensuada y pacífica a la grave crisis,  que re-encamine a Nicaragua por el sendero de la paz, la democracia y el desarrollo.
-Los dos diálogos (o dos etapas del diálogo) que se han dado, han mostrado claramente que fueron una táctica del gobierno para quitarse la presión -en el primer diálogo en mayo-junio de 2018-, y mostrar una falsa voluntad de entendimiento -en el segundo-, pues se negó a cumplir los acuerdos a los que había llegado con la Alianza Cívica en febrero-marzo de 2019.
-La economía sigue su rumbo al colapso, la dictadura toma medidas unilaterales, que lejos están de reactivar la economía, por el contrario, el incontrolable incremento del costo de la vida, el desempleo, la merma de los ingresos en numerosos sectores, incluyendo a los jubilados, están llevando la economía hacia una pobreza institucionalizada promovida por el mismo estado.
-No se recuperan las inversiones, no mejora la producción a los niveles de años anteriores, no hay confianza en la economía ni en el gobierno de Nicaragua, ocultan las cifras de la crisis económica, y hay incertidumbre en todos los agentes económicos del país.
-El tejido social de Nicaragua sigue destruido, miles y miles de familias están en crisis y desesperación por sus miembros perseguidos, exiliados o encarcelados.
-Los llamados de la Iglesia Católica a cesar la represión y volver al diálogo nacional, no sólo no han sido escuchados, sino que personeros de la Iglesia, sacerdotes y templos han sido asediados y atacados cuando tratan de dar socorro a las víctimas de las injusticias, o se solidarizan con ellos en su vocación de defender la dignidad de la persona y sus derechos humanos.
-La comunidad internacional con sus instrumentos diplomáticos de presión para obligar a la dictadura a una apertura democrática, ha apoyado en el 2019 las demandas del pueblo de Nicaragua por el cese a la represión y la democratización, pero el gobierno se ha negado sistemáticamente a escucharla.
-Numerosas reuniones de la OEA, llamamientos de la Unión Europea, sanciones de los Estados Unidos, y pronunciamiento de estados y de organizaciones políticas internacionales, no han encontrado eco en el gobierno para encontrar una salida civilizada a la crisis.
-Más bien el país ha pasado a sufrir una especie de estado de sitio de facto, con la presencia policial masiva en el país, la prohibición de cualquier tipo de manifestación, y la persecución y el asedio a los excarcelados y en general a los opositores.
-La oposición al gobierno, y ante todo la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, ha dado pasos recientes importantes para unificar a toda la oposición, y exigir juntos la democratización del país, como ha sido la propuesta conjunta con la Unidad Nacional Azul y Blanco, para hacer reformas electorales que permitan unas elecciones libres y transparentes; igualmente la Alianza Cívica ha expresado en estas semanas del año que termina, la voluntad de construir una gran coalición que represente a toda la oposición.
-El pueblo sigue resistiendo, los jóvenes sigue insistiendo en sus exigencias de libertad, justicia y democracia, las madres y familiares de los presos políticos y los perseguidos siguen su lucha, el pueblo no se rinde,  el gobierno con su represión ha impuesto ese estado de sitio de facto, que trata de someter e inmovilizar todo tipo de protesta, algo en que claramente ha fracasado. 
-Exigimos al gobierno que antes de terminar el año 2019, es de justicia que libere en forma incondicional y definitiva a los más de 160 presas y presos políticos, que además son inocentes, acusados de falsos delitos, y que restaure las libertades públicas, y dé pasos creíbles para la democratización del país, como lo establecen los acuerdos que firmó con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, los días 27 y 29 de marzo del año que termina.

Lo que buscamos para 2020:
-Los nicaragüenses continuaremos en el año 2020 luchando cívicamente contra la dictadura Ortega-Murillo y a favor de la libertad, la justicia y la democracia para establecer en el país una etapa de paz, tranquilidad, estabilidad y recuperación de la economía.
-Para ello debemos organizarnos mejor, debemos encontrar nuevas formas de organización frente a un régimen que por su carácter totalitario intenta cerrar todos los espacios y posibilidades de que la población se pueda expresar o protestar contra sus desmanes.
-Abogamos porque se  cristalice en los primeros meses de 2020 la unidad de todos los sectores que queremos una democracia para Nicaragua, unidad que debe ser en primer término alrededor de lograr unas elecciones libres, transparentes, competitivas, observadas, y a realizarse a más tardar en 2020.
-Previo a unas elecciones libres, se debe realizar una profunda reforma a la ley y al sistema electoral, como la planteada este 12 de diciembre de 2019 por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia en conjunto con la Unidad Nacional Azul y Blanco, sectores importantes de la oposición a la dictadura Ortega-Murillo.
-Estas reformas al sistema electoral deben ser asistidas técnicamente por la comisión de expertos electorales de la OEA, y de otras instancias internacionales que presten su concurso para ello, y deben ser consensuadas entre todos los sectores del país, incluyendo al gobierno, que debe mostrar una apertura que permita la salida pacífica a la grave crisis de Nicaragua. 
-La unidad opositora debe profundizarse alrededor de un claro programa democrático dentro del concepto de un plan de país, que muestre al pueblo de Nicaragua y la comunidad internacional la existencia de la alternativa viable y necesaria frente al régimen Ortega-Murillo.
-Hacemos un llamado a la comunidad internacional, a la OEA, a la Unión Europea y a la ONU para que continúe en el 2020 en el uso de sus instrumentos de presión y sus demandas, para que el gobierno Ortega-Murillo se disponga a consensuar la salida pacífica y política de la crisis, por medio de un diálogo sincero y de buena fe.
-Hacemos finalmente un llamado a los nicaragüenses y a los miles y miles de compatriotas que han tenido que salir del país para resguardar su seguridad y sus vidas, a que no pierdan la esperanza en el cambio a pesar de tanta represión, ya que como dijeron los Obispos de Nicaragua, que “ante la situación que estamos viviendo, no debemos perder la esperanza, porque la esperanza es la virtud del alma”.

Managua, Nicaragua, diciembre de 2019.

NAVIDAD SIN PRESOS POLÍTICOS!!

COMISIÓN COORDINADORA DE VOLUNTAD HUMANISTA SOCIAL CRISTIANA, VHSC.