ESPAÑA | HAY APOYO PARA QUE ESPAÑA PRESIDA EL EUROGRUPO

Editor Noticiero DC |

El pasado 26 de agosto, la canciller alemana, Angela Merkel, aprovechó su reunión en Santiago de Compostela con el presidente español Mariano Rajoy para hacer oficial su apoyo para que el ministro de Economía, Luis de Guindos, fuera el futuro presidente del Eurogrupo.
Un refrendo muy importante, pero que no parece que vaya a ser suficiente para despejar el camino a Guindos, que tendrá que luchar con el actual presidente, Jeroen Dijsselbloem, que el 21 de julio acaba su mandato y que ya ha anunciado públicamente que quiere ser reelegido. “Quiero continuar como presidente del Eurogrupo. Tal y como están las cosas, me volveré a presentar como candidato”, declaró recientemente Dijsselbloem, en alusión a su interés por permanecer en el cargo y porque no sea a tiempo parcial, sino que a tiempo completo (hasta ahora la presidencia del Eurogrupo le correspondía al ministro de Finanzas de un país miembro).

Preguntado por su futuro, Guindos se limitó a decir ayer que hará lo que le diga el presidente del Gobierno, en alusión al interés de Rajoy por que ocupe la silla que dejará Dijsselbloem como premio al alumno más aventajada de la consolidación fiscal promovida desde Bruselas. “España tiene apoyos muy importantes para presidir el Eurogrupo. Está subrepresentada y es un ejemplo para muchos otros países, ya que ha pasado de estar al borde del colapso a ser el que más crecer en la zona euro”, puntualizó.

Postura unánime frente a Grecia
Ante la negociación abierta con Grecia para renegociar las ayudas, Guindos advirtió que nadie contempla su salida de la zona euro. "Sería un fracaso para todos. El euro es un proceso irreversible. Se entra, pero no se debe salir. La salida no está encima de la mesa y ni es una alternativa que se esté analizando”. Así de contundente se mostró el ministro de Economía, Luis de Guindos, sobre el futuro de la economía griega dentro de la zona euro en pleno proceso de negociación de reformas y condiciones para evitar su quiebra y devolverla a la senda de crecimiento. “Grecia ha remitido a las instituciones un listado de reformas que se están analizando y esperemos que sean suficientemente completas. Hay dos límites: nadie quiere la salida de Grecia del euro, pero tenemos una reglas comunes que se tiene que respetar y no violar. En 2003, Alemania, Francia e Italia violaron las normas y todavía estamos pagando las consecuencias. Con estos dos límites, seremos capaces de encontrar la solución”, recalcó.
Para el titular de Economía, el principal reto que afronta la economía presidida por Alexis Tsipras es volver a crecer. El PIB ha caído un 25% desde el inicio de la crisis (cuatro veces más que el retroceso experimentado por España en el mismo período) y Grecia obtuvo un superávit primario (sin tener en cuenta los intereses de la deuda), aunque no del 5% que le exige la Troica. “Se puede revisar, ya que en el Eurogrupo somos flexibles”, apuntó. “Lo que no es revisable son las reformas. Grecia tiene un problema con su Agencia Tributaria, porque no recauda dinero, tiene un problema de barreras a la competencia en muchos sectores, tiene que diferenciar entre lo público y lo privado…Tiene que atajar esos problemas, no para devolvernos la deuda, sino para recuperarse”, remarco. Fue en este punto donde sí hizo autocrítica al reconocer que la Troika “podía haber actuado con mayor sensibilidad”. Detrás de los recelos que esta institución ha levantado entre los ciudadanos de los países periféricos ante los ajustes impuestos, Bruselas y el FMI habrían optado por hacerla desaparecer y reinventarla con otro nombre y otras atribuciones.

Acoplamiento económico
Al mayor crecimiento de la economía griega puede colaborar la recuperación de la zona euro, que salió en el segundo trimestre de 2013 de su depresión más profunda (tras seis trimestres consecutivos con caída del PIB) y que casi dos años después no había sido capaz de despejar las dudas sobre su crecimiento. “En 2014 había una situación de divergencia económica: EE UU crecía mucho, Japón estaba en recesión y Europa estaba estancada. Este año la situación va a ser diferente y se va a producir un acoplamiento económico. En EEUU están empezando a deshacer los estímulos monetarios y en la UE empezamos a notar los efectos del plan masivo de compra de deuda pública”, apuntó.
Guindos apuntó que la zona euro “va a sorprender” con un crecimiento económico superior al previsto inicialmente (que valoró en una horquilla que oscilará entre el 1,5 y el 2%). “La bajada del precio del barril de petróleo generará un shock positivo de oferta, la depreciación del euro frente al dólar empieza a ser perceptible en el mercado de exportaciones y los estímulos están cerrando la fragmentación de los mercados financieros (el diferencial de tipos que se producía entre empresas de distintos países a la hora de tomar préstamos)”.