CHILE | SOLEDAD ALVEAR "ES HERMOSO RECORDAR LOS 50 AÑOS DEL MUNDIAL DEL 62'. FUE UNA VERDADERA HAZAÑA"

Editor Noticiero DC |

El 30 de mayo se realizó la ceremonia de inauguración que dio inicio a uno de los hitos deportivos más importantes del país, el mundial de fútbol de 1962. Para recordar tan significativo evento el Gobierno realizó un homenaje a quienes lo hicieron posible
En el patio de Las Camelias del Palacio de La Moneda se rindió homenaje a todos quienes protagonizaron tanto en la cancha como en funciones directivas la gesta heroica del mundial de 1962 realizado en nuestro país. Entre otros, estuvieron presentes los míticos jugadores que conformaron el equipo que obtuvo el tercer lugar en dicho torneo; Leonel Sánchez, Sergio Navarro, Carlos Campos, Jorge Toro, Alberto Foullioux y Manuel Rodríguez. Así como los directivos Nicolás Abumohor y Alfredo Asfura. 

En representación de Ernesto Alvear, uno de los denominados "mosqueteros de Lisboa" junto a Carlos Dittborn y Juan Pinto Durán, asistieron sus hijas, Maria Teresa, Maria Eugenia y Soledad.
La senadora Alvear recordó con emoción aquella época “fue tan heroico lo que Chile logró, en circunstancias tan difíciles, después del terremoto y maremoto más grande del mundo -que fue en Valdivia - ser capaces de levantar este mundial, haber sido la sede y además, llegar tercero… es algo heroico”.
Agregó que todo se “logró con mística, entusiasmo, con hombres que trabajaron “ad honorem” durante muchas horas, con una humildad , dedicación, amor y vocación, que de verdad es importante transmitir para quienes son los dirigentes y los deportistas el día de hoy… … Hay que volver a transmitir esos valores y esas ganas de comprometerse con el país”.
Alvear asistió a la inauguración en el Estadio Nacional, junto a su papá. Recuerda haberlo visto llorar cuando se le rindió un homenaje a “Los Mosqueteros”, de los cuales dos habían fallecido antes de empezar el mega evento, “Yo me emociono cuando lo recuerdo, porque vi a mi padre tan comprometido, además habían fallecido dos de sus grandes amigos, Carlos Dittborn y Juan Pinto Durán. Cuando se jugó el primer partido, se le caían las lágrimas”.