PANAMA | MILTON HENRIQUEZ, PRESIDENTE PARTIDO POPULAR: MALAS IMPORTACIONES

Editor Noticiero DC |

El presidente Martinelli es un gran importador. Pero hay cosas que nos importan, que él no debiera importar.
Al poco tiempo de asumir el poder se entusiasmó con Berlusconi y le hizo varias visitas (algunas oficiales y otras no), y su ‘Padrino’ también lo vino a visitar. Eso de enriquecerse, comprar medios de comunicación, lograr el poder político, enriquecerse más, hacer ‘bunga bunga’ con el país y hacer leyes a su medida – mientras se sigue enriqueciendo- le puede haber parecido divertido y decidió importar radares y helicópteros más otras cositas que ‘il Capo di tuti capi’ le recomendó. De Álvaro Uribe no importó el respeto por el Estado de Derecho como hubiera sido bueno, sino a su ‘pinchadora’ estrella, con lo que ha generado importantes tensiones con el pueblo y Gobierno de Colombia.
Desde el día anterior a las elecciones anunció que él sería ‘la punta de lanza de una ola (sic) que iba a barrer con los Gobiernos del izquierda en América Latina’; si bien lo repitió en público por lo menos cuatro veces, a los meses estaba rogando por una cita con los Castro en Cuba y como no se la daban, se apareció de sorpresa por la isla. Al rato descubrió que ‘con Chávez se pueden hacer negocios’ y al parecer ‘la ola se desinfló por la punta de la lanza’. Hace unos meses se dio una vuelta por Venezuela a visitar a su ‘nuevo mejor amigo’ y de allí importa la idea de hacer un ‘Aló Presidente’ semanal… y ahora nos anuncia que se va para Nicaragua ¡a reunirse con Ortega, Chávez y Ahmadineyad!

De Chávez ya se trajo el programa de TV, la concentración de poderes, la idea del ‘partido único’, el afán reeleccionista, la pelea con los medios de comunicación, con los empresarios, los trabajadores y las ONG que no se le pliegan y otras cosas más; de donde Ortega de seguro tratará de importar cómo se hace para que la Constitución de un país sea ‘inconstitucional’ cuando le impide a uno la reelección y cómo se hace una elección tan cuestionada que los observadores internacionales no sabían por dónde comenzar para relatar sus vicios. De Ahmadineyad no quiero ni pensar qué puede importar, porque la represión de la oposición democrática, la amenaza de destrucción a otros países y el aislamiento internacional por sus conductas irresponsables, sería más de lo que puedo imaginar que nuestro presidente sea capaz de hacer.
Lo peor no es que importe esas cosas malas, sino que el mal que hace no le importe nada.